Aumentar las ventas no solo depende de una buena estrategia de marketing. También influyen los detalles, como tener la iluminación adecuada que capte la atención de los clientes. De ahí que los comercios inviertan cada vez más en estos aspectos.

De acuerdo con un estudio del Instituto Real de Tecnología en Estocolmo, las personas prefieren los locales con iluminación de contrastes. Las temperaturas frías, que son las luces blancas, las LED y todas aquellas que carecen de calor, hacen que el espacio parezca más amplio y dan sensación de bienestar, mientras que las luces de colores cálidos crean una sensación de pequeñez y familiaridad.

Una iluminación dinámica tiene el poder de atraer a la gente. Hay sistemas de iluminación que pueden dotar a cada tienda de un auténtico poder de mercado y a la vez dar vitalidad a la marca.

En lugar de aumentar el brillo en el negocio, y por lo tanto el consumo de energía, es aconsejable diseñar iluminación que sea alta en contrastes, haciendo más fácil la percepción y aumentando los niveles de atención.

No hay que olvidar iluminar las estanterías, un error bastante habitual en aquellos comercios que dispone de expositores tipo estanterías es olvidar su iluminación. Sin embargo esto es un error, pues los productos no destacarán igual. Con la iluminación adecuada los productos resaltan mucho más y llaman la atención de los posibles compradores. Incluso desde la calle.

La iluminación es el arma más económica e influyente que interviene en el subconsciente de las personas que visitan un espacio comercial. Es capaz de modificar el estado de ánimo de los clientes y, por tanto, su comportamiento a la hora de comprar.