Generar la luz adecuada en espacios de trabajo promueve la concentración y permite que los trabajadores se sientan más cómodos para realizar sus actividades.
El uso de la luz en los espacios de trabajo tiene también un impacto en el bienestar y productividad laboral, según una investigación realizada por la Universidad de Cornell en Estados Unidos. Una correcta iluminación podría incrementar la productividad hasta en un 5%.
El reto para las empresas es diseñar entornos de trabajo que puedan resolver de la mejor forma las necesidades concretas de los empleados del siglo XXI, que cada vez se enfrentan a mayores niveles de exigencia y deben adaptarse a continuos cambios, con el fin de asegurar los máximos niveles de bienestar y rendimiento.
Para un correcto diseño de la iluminación en el espacio de trabajo, el primer paso es que los clientes sean consultados sobre las actividades que se realizarán en la oficina.
Además de definir exactamente las actividades, las preguntas deben permitir determinar: tiempo requerido para realizarlas; porcentaje de tiempo invertido por cada una de ellas; importancia relativa de la exactitud en la realización de la tarea; importancia relativa de la velocidad en la realización de la tarea; dificultad visual de la tarea y edad promedio de los trabajadores.
La ausencia de luz solar influye negativamente sobre el estado de ánimo y la capacidad del cerebro para el manejo rápido de la información. Por tanto, la calidad de la iluminación artificial es un punto muy importante para la seguridad y el rendimiento laboral.